borrar graffitis

Métodos para borrar graffitis

17/08/2020

Las comunidades de vecinos y los ayuntamientos han de dejar la tarea de borrar graffitis en manos de empresas especializadas como la nuestra. 

En las paredes pintadas nos podemos encontrar varios tipos de pintura (aerosoles, ácidos, pinturas plásticas o rotuladores) que lo que hacen es penetrar en los poros de las superficies. Por eso es tan complicado quitar esas manchas de la pared. A esta incrustación se la conoce como “sombra”.

Los pasos del proceso de limpieza de graffitis son: 

  1. Identificación del tipo de superficie pintada

  2. Selección del método de eliminación (eliminadores químicos de pintura o lavado a presión)

  3. Aplicación de una capa protectora 

Una limpieza incorrecta que puede empeorar las cosas

Estas pintadas se realizan generalmente en superficies porosas y por eso pueden ser difíciles de eliminar. Usando productos inadecuados conseguiremos el efecto contrario: la pintura del graffiti penetrará más en el soporte, haciendo casi imposible su limpieza total. Por eso hay que contar con profesionales como los de Limpiezas Abando desde el principio. El precio dependerá de la superficie a tratar, el color del graffiti o el soporte sobre el que se ha realizado.

Se trata de eliminar el graffiti pero sin dañar la superficie. Primero se aplican máquinas de presión con un líquido similar al disolvente aunque menos agresivo. En muchos casos, es ácido fluorhídrico.

La mayoría de graffitis se hacen con aerosoles o sprays pero nos podemos encontrar con rotuladores permanentes, pegatinas, betún o plantillas. Cuanto más tiempo lleven en la pared, más complicados serán de eliminar. 

La mayor parte de los productos para limpiar graffitis son productos industriales especializados empleados por las empresas de limpieza. Se pueden usar eliminadores químicos de pintura como el disolvente. Son recomendables para zonas pequeñas no pintadas como piedra o granito.

Otra opción es el lavado a presión. Combina agua con un disolvente específico en una proporción de 80-20%. Se aplica y se deja actuar. Este proceso se repite varias veces hasta alcanzar el efecto deseado.

Una vez terminada la limpieza, llega el momento de utilizar métodos preventivos que eviten una segunda intervención. Pueden ser temporales o permanentes. Entre los primeros, son capas protectoras que se aplican sobre las fachadas al realizar la limpieza para no dañarlas con disolvente. Los permanentes no necesitan una aplicación posterior a la limpieza.