Técnicas de limpieza y abrillantado de suelos

Técnicas de limpieza y abrillantado de suelos

Técnicas de limpieza y abrillantado de suelos 1

Entrar en un espacio con suelos brillantes y estancias ordenadas condiciona la percepción que una persona tiene del lugar. La limpieza ayuda a crear una atmósfera de tranquilidad y relax, y en ámbitos laborales propicia además la concentración en el desempeño del trabajo. Por eso el pulido de suelos puede convertirse en la mejor opción tanto para el hogar como para un negocio. Te contamos todas sus ventajas, cómo se lleva a cabo y qué cuidados adicionales necesitan materiales especialmente delicados como el mármol.

Beneficios de cuidar y pulir los suelos

Al contratar un servicio de pulido se obtienen varios beneficios que van más allá de lo puramente estético. El más evidente es la renovación estética: al devolverle el brillo original al suelo, el espacio se ve más luminoso y resplandeciente, y desaparecen de forma definitiva esas marcas y rayones que la limpieza diaria nunca consigue eliminar del todo. Pero hay más: un suelo bien pulido es también un suelo más higiénico, ya que mantiene alejada la proliferación de bacterias, hongos y plagas, y queda además protegido, lo que aumenta su durabilidad y facilita la limpieza del día a día. Y no menos importante: un pavimento cuidado transmite una imagen de pulcritud desde el primer paso que da cualquier visitante o cliente al entrar por la puerta.

Por qué conviene dejarlo en manos de un profesional

El tiempo juega en contra del estado de los pavimentos, aunque sean de mármol, terrazo u otros materiales resistentes. Ralladuras o juntas abiertas suelen ser los primeros signos de que un suelo necesita un buen pulido, pero solo un especialista puede valorar el trabajo con la eficacia y agilidad necesarias, conociendo y utilizando correctamente las soluciones y máquinas que de verdad consiguen unificar la superficie y borrar las marcas del desgaste.

El proceso en sí tiene su técnica: primero hay que preparar la superficie eliminando la suciedad más evidente y el polvo, aplicando algún producto de limpieza y esperando a que el suelo esté completamente seco. A partir de ahí, según el tipo de suelo y el resultado que se busque, se recurre a herramientas o maquinaria específica —pulidoras o fregadoras, entre otras— y en ocasiones a productos concretos para restaurar zonas especialmente deterioradas, prestando siempre más atención a los suelos que reciben mayor afluencia de personas. No es una tarea que se pueda improvisar de forma aficionada o doméstica: el resultado puede acabar siendo el contrario al que se busca, y en el peor de los casos agravar el problema en lugar de solucionarlo.

A todo esto se suma una razón puramente económica: un mantenimiento adecuado —incluyendo el pulido regular— puede retrasar la sustitución completa de las losas, que supone un desembolso mucho mayor. Contar con un servicio que planifique el mantenimiento acorde a las características y materiales de cada pavimento es, a la larga, la opción más rentable, especialmente en suelos sometidos a un tránsito diario ineludible de personas y transporte.

Un cuidado aparte: los suelos de mármol

El mármol merece una mención propia, porque su naturaleza lo hace más exigente que otros materiales. Es una piedra caliza que, sometida a presión y temperatura, se ha convertido en el material que decora desde palacios hasta rascacielos, y se usa con frecuencia en zonas comunes de alto tránsito precisamente por su resistencia y belleza. Existen dos tipos básicos: el natural, empleado desde la Antigua Grecia y más costoso, y el cultivado, una alternativa más económica que no apareció hasta mediados del siglo XX. Ambos comparten un mismo punto débil: su porosidad, que los hace especialmente sensibles a las manchas y provoca que pierdan brillo con el paso del tiempo, un desgaste que se acelera si se emplean materiales de limpieza inadecuados.

Por esa porosidad, cuando se vierte un líquido sobre mármol conviene actuar rápido: pasar un paño de microfibra seco ayuda a eliminar la humedad antes de que la suciedad se adhiera de forma permanente a la zona afectada. Es igualmente importante evitar productos abrasivos como la lejía, ya que al tratarse de una piedra caliza resulta más sensible de lo que parece a este tipo de químicos. Antes de cualquier fase de abrillantado o pulido, el primer paso siempre debe ser una limpieza profunda con agua y jabón, gamuza, escoba o aspiradora, para retirar cualquier resto de polvo.

Cuando las manchas ya son difíciles de eliminar con estos cuidados básicos, la mejor opción es recurrir a un servicio de limpieza profesional que cuente con los productos y las herramientas adecuadas, y si el problema persiste, optar por el pulido de la superficie realizado siempre por una persona debidamente cualificada. Los remedios caseros, en este material en concreto, tienen más probabilidades de extender el problema que de solucionarlo. La cera es uno de los elementos tradicionales para pulir mármol, aunque los especialistas recurrimos habitualmente a técnicas más avanzadas y productos específicos que dejan un acabado más duradero.

Expertos en pulir, cristalizar y abrillantar suelos

En Limpiezas Abando reunimos la experiencia profesional, el compromiso diario y los medios técnicos necesarios para que los resultados sean siempre satisfactorios. Trabajamos sobre diferentes superficies de modo especializado y minucioso, combinando máquinas pulidoras y abrillantadoras profesionales para realizar el cristalizado de suelos y realzar su brillo natural. Además, ofrecemos técnicas de realce de brillo y recuperación de pavimentos, aplicación de pinturas antipolvo y resinas para suelos industriales.

Contacta con nosotros y restaura tu pavimento para que vuelva a lucir como nuevo.

Fuentes y referencias

  1. Instituto Geológico y Minero de España (IGME): Caracterización de los principales tipos de mármol comerciales de Andalucía, Boletín Geológico y Minero
  2. Cluster de la Piedra: Guía Técnica de la Piedra Natural — Requisitos y Control de Recepción (referencia a la norma UNE-EN 12670)
  3. Marble Institute of America (MIA): pautas de referencia internacional para el mantenimiento y protección de piedra natural