Hablamos de un invento relativamente reciente. La primera aspiradora de la historia tendrá poco más de un siglo y medio. Sin embargo, este electrodoméstico que se ha convertido en un imprescindible en los hogares españoles ha evolucionado notablemente con el paso del tiempo. Como una de las empresas de limpieza en Bilbao sabemos bien que hoy en día podemos encontrar aspiradores ecológicos, que son más sostenibles, e incluso aspiradores que hacen su tarea de forma autónoma. Sin duda, este es uno de los aparatos que mejor ha sabido adaptarse a los tiempos en los que vivimos.
De entre todos los electrodomésticos que empleamos en la vida cotidiana, la aspiradora es uno de los que existen desde hace más tiempo en una forma similar a la que conocemos: todo un ejemplo de buen diseño funcional para una tarea esencial que se reproduce tanto en los aparatos más sencillos como en los destinados a limpieza industrial. La aspiradora diseñada por Walter Griffiths en 1905, la primera orientada al mercado doméstico, ya contaba con los elementos reconocibles: una unidad central, un tubo flexible e incluso accesorios intercambiables. Quizás por ese éxito tan temprano en la era de la electrificación, la aspiradora fue la base de distintas invenciones que llegaron a convertirla, aunque fuese brevemente, en un verdadero sistema multifunción. Te invitamos a conocer esta curiosa historia de la mano de Limpiezas Abando.
Historia y evolución de la aspiradora
Si queremos profundizar en la historia de los aspiradores deberemos remontarnos al año 1869, cuando se fabricó el primer aparato. La Compañía Americana Limpiadora de Alfombras fue la empresa encargada de fabricarlo. Evidentemente, este primer aparato era muy rudimentario. Estaba compuesto de una caja de madera y para conseguir que funcionara era necesario accionar manualmente una palanca que se encontraba en la parte superior de la caja.
Tuvieron que pasar treinta años para que fuésemos testigos de la primera evolución del aspirador, cuando Cecil Booth creó uno fabricado en metal. En este caso el aspirador no absorbía aire con partículas de suciedad, sino que hacia todo lo contrario. El aparato expulsaba aire sobre las superficies y el polvo se elevaba con él. El objetivo era que después se depositara en una caja, pero la mayoría de las partículas volvían a depositarse sobre los pavimentos. Podemos decir que no era un aparato muy efectivo.
Sólo tres años después, se inventó la primera aspiradora con filtro para retener la suciedad y con motor para agilizar las tareas de limpieza. Tenía un problema y era su tamaño, este aparato era muy grande por lo que dificultaba la limpieza doméstica. Enseguida le siguió un nuevo modelo, el Trolleyvack, aunque su tamaño era inferior seguía siendo demasiado grande para cualquier hogar.
Fue en 1905 cuando se inventó el primer aspirador portátil. Sin embargo, el peso y el tamaño marcaban el objetivo. La tarea pendiente era reducirlos y parecía imposible. Fue Murray Spangler quien creó una aspiradora portátil precursora de las que conocemos hoy en día. El aparato aspiraba aire que filtraba para eliminar la suciedad. Finalmente, el aire ya filtrado salía por la parte posterior mediante un ventilador.
Fue en la década de los 60 cuando el uso de estos aparatos se popularizó, aunque al principio podía considerarse como un artículo de lujo. En Limpiezas Abando sabemos que estas máquinas han revolucionado la forma en la que limpiamos cualquier superficie. Además de sus ventajas en las tareas de higiene, los aparatos actuales permiten purificar el aire, mejorando la calidad de vida de las personas que padecen alguna enfermedad respiratoria.
Cuando la aspiradora se convirtió en un aparato multifunción
Si hubo tentativas en este sentido es porque fue la propia gente quien espontáneamente aprovechó las prestaciones de un aparato capaz de generar potentes corrientes de aire. Los secadores de pelo domésticos no llegaron hasta los años 20 y resultaban incómodos e incluso peligrosos, por sobrecalentamiento. No sería hasta los años 50 cuando apareciesen modelos que llegaran a popularizarse. Por ello, un ingenio que se extendió en estos años fue el de conectar un tubo al escape de aire con la que contaban las aspiradoras (a menudo permitían emplear su propio tubo) y así aprovechar esa corriente para agilizar el secado del cabello.
Probablemente este es el origen de los sorprendentes proyectos industriales con los que se trató de aprovechar en su día el funcionamiento del motor de la aspiradora para reunir otras diversas funciones en un único y futurista aparato. El Museo del Diseño de Gante cuenta en su colección permanente con un poco conocido dispositivo de los años cincuenta llamado, precisamente, R 50. La propuesta consistía en un aspirador de pie que a simple vista no difería tanto de los actuales… pero que ofrecía la posibilidad de acoplar distintos accesorios intercambiables que lo transformaban no solo en un secador de pelo, sino también en una batidora, una lijadora y hasta una pistola de pintura. Si bien este aparato tan peculiar no acabó de cuajar en el mercado y se quedó como una línea evolutiva truncada y olvidada, es un curioso ejemplo de la relevancia histórica de un invento que nos resulta tan común como el aspirador.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se fabricó la primera aspiradora de la historia?
En 1869, cuando la Compañía Americana Limpiadora de Alfombras fabricó un aparato rudimentario compuesto por una caja de madera que funcionaba accionando manualmente una palanca.
¿Quién creó la primera aspiradora fabricada en metal?
Cecil Booth, treinta años después del primer modelo, aunque su funcionamiento era poco efectivo, ya que expulsaba aire sobre las superficies en lugar de absorberlo.
¿Cuándo apareció la primera aspiradora portátil?
En 1905, de la mano de Murray Spangler, con un diseño precursor de las aspiradoras actuales que aspiraba y filtraba el aire para eliminar la suciedad.
¿Cuándo se popularizó el uso de la aspiradora en los hogares?
En la década de los 60, aunque en sus inicios se consideraba un artículo de lujo antes de convertirse en un electrodoméstico habitual.
¿Es cierto que las aspiradoras se usaron alguna vez como secador de pelo?
Sí, antes de que se popularizaran los secadores domésticos en los años 50, era habitual conectar un tubo al escape de aire de la aspiradora para aprovechar esa corriente y secar el cabello.
¿Qué era el dispositivo R 50?
Un aspirador de pie de los años cincuenta, expuesto en el Museo del Diseño de Gante, que permitía acoplar accesorios intercambiables para convertirlo también en secador de pelo, batidora, lijadora o pistola de pintura.