Está comprobado que el entorno influye de manera decisiva en la salud de las personas. De hecho, existen patologías reconocibles, como el Síndrome de la Oficina Enferma. ¿En qué consiste? Los empleados cuyos lugares de trabajo no cuentan con las condiciones de seguridad y salubridad óptimas pueden padecer enfermedades asociadas a esta falta de medidas higiénicas y de prevención de riesgos. Como empresa especializada en limpieza de oficinas, sabemos que es fundamental que los espacios destinados a las actividades laborales estén en perfecto estado, tanto por el bienestar de los trabajadores como por imagen.
La importancia de este síndrome es tal que los especialistas en el tema calculan que el 25% de las bajas laborales que se producen en España tiene alguna relación con él. Los problemas posturales son los más comunes. Un entorno ergonómico inadecuado puede desembocar en graves afecciones musculares con el paso del tiempo. Pero no sólo es importante que las mesas y las sillas estén a una altura correcta. Una buena limpieza en este tipo de instalaciones que soportan un elevado tráfico de personas cada día es imprescindible.
Además de las tareas habituales de higienización, irrenunciables para cualquier espacio utilizado a diario, es vital realizar un exhaustivo control de los conductos de aire acondicionado. Y es que estos dispositivos pueden ser fuente de numerosas patologías, algunas tan graves como la legionelosis. Para evitarlo, es fundamental recurrir a servicio de profesionales, ya que sólo ellos cuentan con la experiencia y las herramientas necesarias para limpiar y desinfectar estos aparatos.
Los dolores de cabeza, la conjuntivitis, los problemas dermatológicos y la falta de concentración son algunos de los síntomas asociados al Síndrome de la Oficina Enferma. Esta patología es una variedad del Síndrome del Edificio Enfermo, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como el conjunto de enfermedades originadas por la contaminación del aire en espacios cerrados en, al menos, un 20% de los ocupantes.
Sequedad e irritación de las vías respiratorias, la piel y los ojos, dolor de cabeza, fatiga mental y resfriados persistentes son algunos de los signos más característicos de esta dolencia. Así las cosas, mantener un entorno adecuado e higiénico es imprescindible para evitar que las personas que lo ocupan a diario tengan repercusiones en su salud tan negativas como las anteriormente descritas.
(texto puente nuevo, para enlazar ambos bloques) Más allá de los síntomas y de la definición de la OMS, conocer el origen del término y qué zonas del cuerpo se ven más afectadas ayuda a entender por qué la higiene de una oficina va mucho más allá de lo estético.
Dolores de cabeza, molestias en las cervicales, reacciones en la piel, problemas oculares o de circulación son algunos de los síntomas que ponen de manifiesto que trabajas en una oficina enferma. La ergonomía del puesto de trabajo es fundamental para mantener todos estos síntomas alejados y no caer en el amplio porcentaje de absentismo laboral por molestias de este tipo. Cualquier oficina o centro de trabajo debe contar con unas condiciones mínimas de salubridad y confort para que los trabajadores puedan aprovechar al máximo su rendimiento, mejorando la productividad y minimizando la ausencia de los empleados en su puesto de trabajo. Uno de los factores esenciales para conseguir unas condiciones de salubridad óptimas es la limpieza e higienización de los espacios de trabajo.
Las malas posturas, la falta de ventilación, una iluminación deficiente o pasar muchas horas delante de la pantalla de un ordenador encendido son los factores fundamentales que desencadenan el síndrome de la oficina enferma, que es el origen de una de cada cuatro bajas laborales. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las partes del cuerpo de los trabajadores de oficina que más sufren son: el tórax, la espalda, los costados y las lumbares.
El concepto de «síndrome de la oficina enferma» surgió en los años 70 a raíz de un brote de legionella en un hotel de Philadelphia, donde perdieron la vida 34 personas. En esa misma década, con la crisis energética en EE.UU comenzaron a tomarse medidas para ahorrar en el uso de los aparatos de climatización, por lo que se pretendía mantener durante más tiempo las temperaturas en el interior de las oficinas y centros de trabajo. Por este motivo, comenzaron a construirse edificios herméticos y los americanos trabajan en espacios mal ventilados comenzando a enfermar.
La higiene de los baños y los útiles comunes para varios trabajadores deben de ser correctamente higienizados para evitar el contagio de enfermedades. La limpieza es una cuestión fundamental para mantener la salubridad de los recintos laborales para evitar que los trabajadores caigan enfermos y se encuentren cómodos para realizar su actividad productiva. En estos casos, la mejor opción será siempre contratar una empresa de limpieza para que acometa estas labores de forma profesional.
Fuentes y referencias
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST): NTP 289 — Síndrome del edificio enfermo: factores de riesgo
- Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST): NTP 290 — El síndrome del edificio enfermo: cuestionario para su detección
- CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades): Acerca de la enfermedad del legionario